La Calle Laurel de Logroño y sus pinchos

La Calle Laurel de Logroño y sus pinchos

Podemos asegurar que el principal reclamo turístico de Logroño, no son sus monumentos o parques si no una pequeña calle de bares llamada Calle Laurel.

Es curioso, pero así es. Todos los años Logroño recibe miles de visitantes que buscan sumergirse en la ruta gastronómica que ofrece la Calle Laurel.

La Calle Laurel, o La Laurel, es una calle del casco antiguo de Logroño que destaca por tener la mayor densidad de bares de pinchos y vinos de la ciudad, y seguramente de España, e incluso el mundo. Está situada en el centro de la ciudad, entre el Espolón y la calle Portales. Es muy pequeña, apenas tiene 200 metros, pero reúne más de 70 bares contiguos que ofrecen su especialidad o especialidades en pinchos. ¡Ojo! Estamos hablando de pinchos, esa pequeña degustación individual más o menos elaborada que deberás pagar antes o después de su consumo. En la Calle Laurel no se sirven tapas, ese picoteo que en otras zonas de España se ofrece de manera gratuita cuando pides una bebida, por lo que no podemos denominarla zona de tapeo si no zona de pinchos.

Los pinchos

Los pinchos son variadísimos. Desde los más clásicos como la tortilla de patata, las croquetas o calamares, champis o setas, pinchos morunos, bacalao, las gildas, el jamón o las patatas bravas, pasando por los tradicionales procedentes de la ya desaparecida matanza del cerdo como los morros o la careta frita, la oreja rebozada y la morcilla, chorizo o salchichón, hasta los pinchos más elaborados ganadores de premios gastronómicas servidos con plato y cubierto y de precios, normalmente superiores.  

...y por supuesto, Vino DOC Rioja.

Por supuesto, como no podía ser de otra manera el vino de Rioja es compañero indiscutible de cada pincho. Desde los caldos más clásicos a los más propuestas más modernas en vinos tintos, claros y blancos de Rioja tienen sus sitio en esta calle, llamada también la “Senda de los Elefantes” porque el se dice quienes entran salen con trompa y a cuatro patas.

En los últimos años la Calle laurel se ha extendido hasta sus calles aledañas San Agustín y Travesía de la Calle Laurel por lo que la oferta de esta experiencia gastronómica crece año a año obligando a todos los visitantes de Logroño a regresar a sus bares cada vez que pisan la ciudad para probar sus sabrosas novedades.

Plano de la Calle Laurel